Cuando nací, el médico diagnosticó cronicus monstrum deformitatem, le advirtieron a mis padres que sería muy difícil sobrevivir, que de hacerlo, el trato con la especie humana sería una imposibilidad y que eventualmente empezaría a pudrirme, lo que él recomendaba como un profesional de la salud, era alejarme y de ser posible emplear Rohipnol como sedante.
Mis padres no creen en los doctores; así que heme aquí, el único deseo que provoco en la otredad, es el deseo de vomitar, soy incapaz de ser un estímulo exógeno para la especie masculina o femenina y mucho menos ser un vehículo para perpetuarla.
En ocasiones leo casos clínicos similares al mío, recientemente me encontré con un tal Schreber, su médico, un prestigiado doctor llamado Calasso:
[…]La única identidad está en el cadáver[…] ¡Cuántos disfraces, cuántos subterfugios, durante cuántos años![…]Querías control y presencia continuos.¡Ah!, el incesante discurso mental, único estado afín a la homogeneidad del cadáver, pero la voluptuosidad provoca el vacío de la mente[…] ¡También los dioses se descomponen! […] Oh vida ausente, devastas el alma.
Y hemos llegado a conclusiones similares, ambos pacientes seguiremos las recomendaciones médicas:
“Sólo quería comprobar los nervios de voluptuosidad”[…]Nuestras conversaciones han sido un gran placer para mí durante estos últimos años…y realmente me apena la idea de que esta costumbre tenga que terminar ahora” “No cambiará mucho más que esto”…
Después de tomar el medicamento que me prescribieron, entendí su punto:
“he decidido que mi regreso al mundo sea de la manera más silenciosa, por decirlo de alguna manera, de incógnito. Lo he reflexionado mucho y no creo equivocarme”[…]Vivo en una gran quietud, si bien los terrores pasados juegan dentro de mí y de Mano, como en jaulas vibrantes […] “he descubierto que entre los signos y el tiempo la relación es irónica y oblicua, y además cualquier práctica de la voluntad, en éste más que en cualquier otro aspecto, le resulta ridícula a mi sensibilidad femenina”
Tengo la esperanza de curarme algún día…
